a cada momento,
con cada oleada de dolor,
con cada penitencia,
cada envite dañino,
mi alma se escapa
por la boca
si me dieran una segunda oportunidad
volvería aquí, a tu mazmorra,
otra vez a probar tus fustas,
tu odio, tus ataques de ira
si, realmente, pudiera elegir
mi propio paraíso
hubiera probado tu suela
muchísimo antes
el sacrificio es el paso previo
a la expiación y al perdón
mi Diosa,
si tanto disfruto cuando soy impura
no imagino qué pasará
cuando me consideres digna
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viernes, 12 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Contingencia 5.432
¡oh, Diosa de los nueve falos!
por mucho que llore,
por mucho que suplique
no detengas tus miembros
ni tu ansia
no me perdones
como penitencia o por tu placer
véjame,
véjame cuanto quieras
lanza tus perros contra mí
las veces que consideres
desata tu furia
arrepentida, en un estado lamentable,
abandonada en mi paño de lágrimas
hazme morder el polvo
no flaquearé
siempre seré tu fiel adoratriz
por mucho que llore,
por mucho que suplique
no detengas tus miembros
ni tu ansia
no me perdones
como penitencia o por tu placer
véjame,
véjame cuanto quieras
lanza tus perros contra mí
las veces que consideres
desata tu furia
arrepentida, en un estado lamentable,
abandonada en mi paño de lágrimas
hazme morder el polvo
no flaquearé
siempre seré tu fiel adoratriz
lunes, 21 de diciembre de 2009
A su merced
a mi Diosa le ruego:
piedad para tu acólita
sé que no estoy a la altura
sé que no merezco la molestia
se que no debería estar entre tus piernas
a su merced
las horas pasan lentamente
a su merced
la agonía llega con cuentagotas
extenuada
respiro con dificultad
a su merced cruzo mis límites
en sus manos, cualquier objeto
es un arma mortal
piedad para tu acólita
sé que no estoy a la altura
sé que no merezco la molestia
se que no debería estar entre tus piernas
a su merced
las horas pasan lentamente
a su merced
la agonía llega con cuentagotas
extenuada
respiro con dificultad
a su merced cruzo mis límites
en sus manos, cualquier objeto
es un arma mortal
domingo, 18 de octubre de 2009
Plegaria nº1
Oh, diosa!
Desde mi humildad,
desde mi pequeñez,
te rindo culto en cuerpo y alma.
El dolor es para mí una bendición
si me lo inflinges tú.
La espera, la impaciencia,
fortalecen mi débil espíritu.
Que siga la tortura,
que no cese el sufrimiento.
Que mi sacrificio corporal
te haga más grande.
Que, de entre todas tus acólitas,
tenga a la diosa a mi favor.
Que no me olvides, mi diosa.
Que tu gracia de tu fusta
sea concedida de nuevo
para tu fiel Violeta.
A tus pies me arrastro
azotada, desnuda.
Desde mi humildad,
desde mi pequeñez,
te rindo culto en cuerpo y alma.
El dolor es para mí una bendición
si me lo inflinges tú.
La espera, la impaciencia,
fortalecen mi débil espíritu.
Que siga la tortura,
que no cese el sufrimiento.
Que mi sacrificio corporal
te haga más grande.
Que, de entre todas tus acólitas,
tenga a la diosa a mi favor.
Que no me olvides, mi diosa.
Que tu gracia de tu fusta
sea concedida de nuevo
para tu fiel Violeta.
A tus pies me arrastro
azotada, desnuda.
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